VUELVE
EL ESCRIBANO SERAFIN |
| Publicado en la Aixeta Exprés nº 13 de CC.OO. CONVENIO: ¿New style? El escribano Serafín Nuevos refuerzos habían desembarcado en Camelo-t, los nuevos caballeros querían demostrar buena disposición, quizás para mejor manipular a los vasallos o porque el oráculo de los sabios así lo había aconsejado, quizás debido al sarampión reingenieril, a la gripe corporativista o a la nueva SAP-infección. El cambio de lugar de negociación de los pactos, llamados convenio, fue bien acogido por los representantes de los vasallos, pero no por Lancelot, astuto e histórico mediador, el cual refunfuñó, acostumbrado como estaba a tener a los aguerridos representantes encogidos durante largas jornadas en una mínima estancia sin ventilación y ni tan siquiera ofreciéndoles agua. Pero ahora tenía nuevas ordenes: se negociaría en el antiguo castillo Camelo-tico de Canserra situado como sabéis en los límites del reino, y fronterizo al Llobregat. Cabe recordar que el novísimo Camelo-t II (léase Hiperminga) sito en las llanuras del Besós, todavía estaba en construcción. La sala de debate era correcta: una larga mesa en una pieza noble, con calefacción y servicio de banquetes ( ahora llamados"catering") servidos sobre las 13.30h. reanudando la discusión de las 15h. a las 17h. El escribano Serafin, ya alejado de las primeras líneas de combate y en situación de descanso, sonrió mientras dormía, pero de pronto un espanto lo conmovió, molesto y dolorido se levantó del suelo, se había caído de su hamaca, los rayos del sol en sus ojos y el "ñoño" que se había producido en la cabeza le acabaron de despertar: todo había sido un sueño...cabreado, se conectó a los maléficos aparatos que habían sustituido a las palomas mensajeras, y en diálogo con los representantes de los vasallos se entero de que todo seguía igual, Lancelot parecía incapaz de modificar cualquier superestructura, no era su culpa, probablemente ahora estaba acorralado por los nuevos caballeros capitaneados por Simón ¿de Monfort?, que lo atenazaban con un puño mientras en el otro blandían su nuevo libro de caballerías: TARIFAS IV: THE MODERN WAR , en fin lo que Lancelot haría ahora sería enviarlos a todos al corral de nuevo: a sudar y a pasar frío y sed (si podía claro). Serafín suspiró profundamente mientras
un lagrimón rebelde le resbalaba por la mejilla, de un manotazo
se lo limpió y, cuentan los cronistas ,que ni los cuidados y mimos
de las odaliscas que le atendían lograron alejarle su mal humor
mientras murmuraba: "Todo sigue igual: “quina merda” |
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Febrer
2003 |