| La enfermedad transparente |
Comienzan
a saltar las alarmas: los edificios inteligentes provocan extraños
males entre los oficinistasHermético, electrificado, artificial.
Levante la vista y observará que muchos de los edificios que le rodean
presentan estas características. Síntomas de un mal que ya
se detectó en los años setenta, cuando en algunos edificios
de oficinas había una mayor incidencia de quejas por cefaleas, irritación
de mucosas y sensación de fatiga entre los trabajadores. Hoy ya se
le ha puesto nombre: el SEE, síndrome del edificio enfermo. Unas
siglas que muchos desconocíamos junto a una nueva enfermedad: la
lipoatrofia semicircular. Según CC OO, ya hay 300 afectados en Barcelona.
Gas Natural tuvo que mandar a casa a 165 trabajadores a principios de marzo por los numerosos casos de lipoatrofia semicircular. La compañía tiene ahora 230. En la Torre Agbar se han detectado 20. Los datos 10% La incidencia del SEE entre los trabajadores puede llegar hasta un 30%. La mayoría de los enfermos desconocen que lo están por el edificio. 10 La distancia en metros a la que, en teoría, todo trabajador debe situarse ante máquinas como fotocopiadoras o impresoras. En 1974 dos médicos alemanes relacionaron la lipoatrofia con los edificios Bélgica. El brote más numeroso de lipoatrofia fue en un banco y afectó a 900 personas Los trabajadores de un edificio enfermo presentan determinados síntomas que aumentan a lo largo de la jornada, que remiten al abandonar el lugar de trabajo y que desaparecen durante las vacaciones. En la infografías, se citan algunos de los más comunes y los causantes. “La relación no se ha descubierto hasta ahora, cuando se ha comenzado a conocer la extraña enfermedad de la lipoatrofia semicircular que padecen trabajadores de la Torre Agbar o de las oficinas centrales de la Caixa en la Diagonal. Antes, este tipo de enfermedad se creía que podía, por ejemplo, ser celulitis”, afirma la doctora Gloria Cruceta, que también es la presidenta de Fedecai (Federación Española de Empresas de Calidad Ambiental Interior). Esta asociación ha recibido en los últimos meses más llamadas de trabajadores que se sienten mal y que sospechan que su enfermedad puede estar relacionada con su entorno laboral. “Ahora hay más llamadas porque hay más edificios acristalados que tienen siempre el mismo aire contaminante circulando por su interior, que sigue dando vueltas por el edificio y aumenta su concentración”. Cruceta explica que el edificio enfermo puede contaminar de diversas formas: “En el caso de la lipoatrofia semicircular, se produce por la electricidad electroestática del cableado que pasa cerca de los trabajadores en el suelo de los edificios. Si a esa electricidad le sumas una baja humedad, el resultado son los iones positivos que alteran las células del tejido adiposo”. La prevención del SEE también tiene alíados en el mundo de la construcción. “La buena arquitectura es compatible con la salud. Hay magníficos edificios contemporáneos que no generan enfermedades, simplemente a la hora de proyectar se han tenido en cuenta los criterios de sostenibilidad y se ha seguido la normativa”, afirma el arquitecto Fernando Espinosa de los Monteros quien recuerda que la reciente entrada en vigor del Código Técnico de Edificación “ya estipula la necesidad de ventilar todos los espacios. De lo que se trata es de que todas las viviendas sean herméticamente cerradas pero con entradas de aire para que haya una garantía de renovación”. La presidenta de Fedecai insiste en que muchos de los males proceden, precisamente, del aire que se respira en la oficina: “Siempre digo que nos preocupamos mucho de lo que se ve y no tanto de lo que no se ve, ése es el principal problema del SEE. Se ahorra en cosas que no se ven, como todo el cableado. Tampoco nos preocupamos de que los ordenadores cumplan la normativa y que los materiales con los que se construye sean contaminantes ”. Y en ese punto el arquitecto Fernando Espinosa de los Monteros alerta de que hay “determinadas pinturas, sellados, aislamientos acústicos y térmicos que pueden ser tóxicos. Incluso los que son nuevos muchas veces son tóxicos y no lo sabemos. Por supuesto que en el momento en el que se descubre se dejan de emplear, pero debería haber una mayor legislación y normalizar criterios sobre este asunto”. Uno de los principales objetivos de Fedecai es la creación de un certificado de calidad ambiental en el interior de un edificio. “Las edificaciones de manera voluntaria podrían lograr ese certificado que se obtendría después de medir el monóxido y dióxido de carbono, microbios, el ozono o el formaldehído...”. Todo eso está ya flotando a nuestro alrededor. |
| Metro 19/04/2007 |